Un cliente se acerca, saca la tarjeta y pregunta: «¿Puedo pagar así?». Si la respuesta es no, en muchos casos esa venta se va. Por eso, tarde o temprano, casi todo autónomo que trata con público acaba buscando un TPV para autónomos. Y ahí empieza la confusión: datáfonos del banco, lectores de 30 euros, cobrar con el propio móvil, tarifas planas, comisiones por operación.
Este artículo ordena todo eso para que elijas con números y no por el anuncio que te salga primero.
Primero: ¿de verdad necesitas un TPV?
No todo el mundo lo necesita. Haz este repaso rápido:
- Si facturas a empresas y te pagan por transferencia, no te hace falta. Tus clientes no van a pagarte con tarjeta una factura de diseño o de consultoría.
- Si vendes a particulares cara a cara (tienda, taller, peluquería, clases, mercadillos, servicios a domicilio), sí. Hoy una parte enorme de los pagos se hacen con tarjeta o con el móvil.
- Si vendes por internet, lo que necesitas no es un datáfono, sino una pasarela de pago, que es otro tema.
Si estás en el segundo grupo, sigue leyendo.
Los cuatro tipos de TPV para autónomos que vas a encontrar
El TPV del banco. El clásico: un datáfono que te alquila tu entidad, normalmente vinculado a abrir una cuenta de negocio con ellos. Suele funcionar con una cuota mensual o una tarifa plana, y a cambio la comisión por operación es baja. Encaja en negocios con volumen estable.
El TPV independiente. Lectores pequeños de empresas como SumUp, Zettle, myPOS, Square o Teya. Compras el aparato una vez (entre 20 y 80 euros, según modelo) y pagas solo un porcentaje por cada cobro, sin cuota ni permanencia. No te obliga a cambiar de banco: el dinero te llega a la cuenta que tú elijas.
Cobrar con tu propio móvil. Varias de estas empresas ya permiten aceptar pagos con tarjeta acercándola al teléfono, sin ningún aparato. Es la opción más barata para empezar si cobras poco y de forma ocasional.
El TPV virtual. Sirve para cobrar a distancia: envías un enlace de pago por WhatsApp o por email y el cliente paga con su tarjeta. Útil si cobras reservas o señales antes de prestar el servicio.
No son excluyentes. Mucha gente combina un lector pequeño para el día a día con enlaces de pago para las reservas, todo con el mismo proveedor y en la misma aplicación.
Qué te van a pedir para contratarlo
Menos de lo que parece. En un TPV independiente el alta se hace desde el móvil en unos minutos y suelen pedirte:
- Tu DNI o NIE y una verificación de identidad, normalmente con una foto o un vídeo corto.
- Estar dado de alta como autónomo. Te preguntarán tu actividad y, a veces, una estimación de lo que vas a cobrar al mes.
- Una cuenta bancaria a tu nombre donde recibir el dinero.
En el banco el proceso es más lento. Casi siempre exige abrir una cuenta de negocio con ellos, firmar un contrato y esperar a que te envíen o instalen el aparato. A cambio, tienes una oficina a la que ir si algo falla.
Un aviso: algunos proveedores no aceptan ciertas actividades, como las apuestas o la venta de determinados productos. Si tu negocio es poco habitual, compruébalo antes de comprar el lector.
Cómo se cobran las comisiones (y dónde está la trampa)
Aquí es donde se decide si un TPV te sale barato o caro. Hay tres modelos:
- Porcentaje por operación. Pagas un tanto por cada cobro. En los independientes suele moverse entre el 1,2% y el 2%, a veces con unos céntimos fijos añadidos por operación.
- Tarifa plana. Una cuota mensual fija que incluye un volumen de cobros. Si te pasas, el exceso se cobra a un porcentaje.
- Cuota más porcentaje reducido. Pagas un mantenimiento mensual y, a cambio, la comisión por operación baja mucho. Es lo típico de los bancos.
La trampa está en comparar solo el porcentaje. Un 0,5% parece mejor que un 1,5%, pero si viene con una cuota de 15 euros al mes y cobras poco, acabas pagando más.
Fíjate también en los extras que no aparecen en grande: comisiones más altas para tarjetas de empresa o extranjeras, cargos por cobros introducidos a mano, coste de alquiler del aparato y penalizaciones si cancelas antes de tiempo.
Hagamos números
Supongamos dos autónomos: uno cobra 1.000 euros al mes con tarjeta y otro 5.000.
Opción A, TPV independiente al 1,5%, sin cuota:
- 1.000 €/mes → 15 € de comisión
- 5.000 €/mes → 75 € de comisión
Opción B, TPV bancario con cuota de 12 € y comisión del 0,4%:
- 1.000 €/mes → 12 + 4 = 16 €
- 5.000 €/mes → 12 + 20 = 32 €
Con poco volumen, las dos opciones cuestan prácticamente lo mismo, y la independiente gana por no tener permanencia. A partir de unos pocos miles de euros al mes, el TPV bancario empieza a salir bastante más barato.
Las cifras son orientativas. Cada proveedor cambia sus tarifas con frecuencia, así que usa este cálculo con los precios que te den a ti, que es lo que vale.
Para hacerlo bien necesitas un solo dato: cuánto cobras con tarjeta al mes. Si todavía no lo sabes porque acabas de empezar, la decisión es fácil. Elige la opción sin cuota ni permanencia, apunta lo que cobras durante tres meses y entonces compara. Cambiar de un TPV independiente a uno bancario no cuesta nada. Salir de un contrato con permanencia, sí.
Lo que Hacienda sabe de tus cobros con tarjeta
Este punto conecta con lo que vimos al hablar de la cuenta bancaria separada. Desde enero de 2026, las entidades que gestionan tus cobros informan a Hacienda cada mes de lo que cobras con tarjeta y con pagos por móvil, como Bizum, cualquiera que sea el importe. Lo hacen a través del modelo 170, que hasta 2025 era anual.
Para ti no supone ningún trámite: lo presenta tu banco o tu proveedor de TPV, no tú. Pero sí significa que Hacienda puede cruzar mes a mes lo que cobras por el datáfono con lo que declaras. Si tus cobros con tarjeta no cuadran con tus ingresos, saltará una alerta.
La solución es la de siempre: que todo cobro tenga su factura o su ticket, y que el TPV deposite el dinero en tu cuenta profesional, no en la personal.
El IVA y el IRPF de tu TPV
Dos detalles fiscales que casi nadie explica bien:
Las comisiones del TPV no llevan IVA. Son servicios financieros, y están exentos. Por tanto, no tienes IVA que deducirte en el modelo 303 por ese concepto. Lo que sí lleva IVA es la compra o el alquiler del aparato, y ese IVA sí es deducible.
Las comisiones y la cuota sí son gasto deducible en el IRPF. Todo lo que pagues por cobrar con tarjeta reduce tu rendimiento neto. Guarda el resumen mensual de comisiones que te envía el proveedor: es tu justificante.
Y un apunte sobre los tickets: muchos TPV independientes generan el justificante de pago por email o SMS, pero eso no siempre es una factura simplificada válida. Si tu cliente necesita factura, tendrás que emitirla igualmente, como vimos en el artículo sobre cómo hacer una factura.
Siete preguntas antes de contratar
- ¿Hay permanencia o penalización por cancelar? Pide que te lo confirmen por escrito.
- ¿Cuánto tarda el dinero en llegar a mi cuenta? Va desde el mismo día hasta tres días hábiles. Si compras material cada semana, esos días de espera se notan.
- ¿Cobran lo mismo por tarjetas de empresa y extranjeras? En zonas turísticas esta diferencia pesa mucho.
- ¿El aparato es mío o alquilado? Y si se rompe, quién paga el repuesto.
- ¿Funciona con SIM propia o necesita el móvil o el wifi? Si trabajas fuera del local, es clave.
- ¿Qué pasa si un cliente reclama un cargo? Pregunta cómo gestionan las devoluciones y si cobran por ello.
- ¿Acepta Bizum, Apple Pay y Google Pay? Hoy es casi imprescindible.
Tres errores frecuentes al estrenar datáfono
Aceptar el TPV del banco sin leer las condiciones. Muchas ofertas son gratuitas solo si facturas un mínimo al mes. Si no llegas, aparece una cuota que nadie te había mencionado.
Recibir los cobros en la cuenta personal. Mezclas ingresos del negocio con tus gastos y te complicas la contabilidad. Además, es justo el tipo de desorden que cuesta explicar si Hacienda pregunta.
No revisar las liquidaciones. El proveedor te ingresa el dinero con la comisión ya descontada. Si vendes 50 euros, te llegan 49,25. En tus libros el ingreso son los 50 euros, y los 75 céntimos son un gasto aparte. Anotar solo lo que entra en el banco es un fallo muy común.
Qué TPV para autónomos encaja contigo: tres perfiles
Empiezas y cobras poco o de forma irregular. TPV independiente o cobro con el móvil. Inversión mínima, sin cuotas y sin atarte a nada. Si el negocio no despega, no has perdido nada.
Tienes local y un volumen estable. Compara la oferta de tu banco con un independiente usando tus cifras reales de los últimos meses. A partir de unos 3.000 euros al mes con tarjeta, la tarifa bancaria suele ganar, sobre todo si negocias.
Trabajas en movimiento (servicios a domicilio, ferias, clases particulares, reparaciones). Prioriza un datáfono con SIM integrada y batería larga. Una comisión algo más alta compensa si no te deja tirado sin cobertura delante del cliente.
Sea cual sea tu caso, no te quedes con el primero: el sector cambia precios cada pocos meses y entre proveedores hay diferencias reales. Si tu banco te ofrece TPV, úsalo como punto de partida para negociar, no como única opción. Para elegir dónde recibir esos cobros, repasa nuestra comparativa de cuentas bancarias para autónomos.
El siguiente artículo se centra en cobrar por internet: las mejores pasarelas de pago para freelancers en España y cómo elegir una sin pagar comisiones de más.